La historia de 5 leyes en favor del deporte peruano

Hoy terminamos un largo partido y ganó el deporte peruano.

Con un grupo de diferentes partidos el grupo de deportes del Congreso, que me encargaron coordinar, ha venido trabajando desde hace 2 años para entregar al país un paquete legislativo que ayudase a lograr una real revolución de nuestro deporte y convertirlo en ganador permanentemente.

En el grupo me acompañaron siempre las congresistas Lopez, Chihuán, León y también los congresistas Abugattas y Zevallos.

Cuando estos proyectos estuvieron listos fueron presentados uno a uno ante la Comisión de Educación. Allí la voluntad del Congresista Crisólogo, su Presidente, fue vital para ponerlos al debate y convertirlos en dictámenes listos para el Pleno.

Cuando allí llegamos, decidimos no sustentar uno, el del deportista de alto nivel, pues consideramos que aun podía mejorarse más para el próximo quinquenio (tarea pendiente Leyla). Hubo objeciones, preguntas y por momentos duro debate en el Pleno, pero los 5 dictámenes presentados, fueron aprobados. Días después, las autógrafas fueron firmadas por el Presidente del Congreso Luis Iberico Núñez entre los aplausos de varios deportistas peruanos que llegaron agradecidos al Parlamento.

firmando

Pero la felicidad terminó cuando dos semanas después llegó la noticia que el Presidente Humala solo había promulgado la que obliga al Estado a tener profesores de educación física en cada colegio. Todas las demás las había observado y devuelto.

Una de ellas, la que modifica la ley del deporte, formalizándolo y democratizando las asambleas de bases fue rápidamente salvada, pues siendo la observación marginal y pequeña, a pesar de ser un error del Ejecutivo decidimos allanarnos para que pase el grueso de la norma.

El problema grueso era salvar las otras 3 propuestas, pues para ello había que insistir de punta a punta. Y una insistencia requiere dictamen de la Comisión de Educación y 66 votos en el Pleno; y había que lograr todo esto en los últimos días de legislatura, cuando el ausentismo se acentúa. Solo dio tiempo para dictaminar la insistencia de mecenazgo (con la abstención de los humalistas y el apoyo del resto). Las otras 2 no alcanzamos a discutirlas en la Comisión, pues formalmente no llegaban las observaciones de Palacio y nos ganaba el tiempo. Eso nos obligaba a hacer un acta virtual con la firma de los voceros para que se exonere el trámite.

Para que el Presidente del Congreso apruebe la elaboración del acta nos pidió una carta donde lo solicitasen los miembros de la Comisión. Casi todos fiemaron. Con ese requisito cumplido buscamos a los voceros de todas las bancadas para que exoneren el trámite y se discutiese la insistencia en el Pleno. Firmaron todos menos el humalismo (aunque su vocero parecía cada vez más cercano a nuestra posición que a la de los observantes).

Tras todo ese trámite quedamos listos para la pelea final en el Pleno, sabiendo dos cosas: que para aprobar una insistencia se requieren 66 votos y que los humalistas no apoyarían. Necesitábamos entonces ir al debate cuando estuvieran presentes 66 Congresistas no humalistas. Así perdimos las últimas dos semanas y llegamos a ésta… la última semana de legislatura. Nos jugábamos los descuentos. El Presidente Iberico me había ofrecido abrir el Pleno de hoy martes con estos temas, pero a las 4pm que iniciamos, no habían 66 Congresistas no humalistas presentes. Los tuvimos como a las 6pm y allí hubo que esperar el fin del debate de una ley sobre Institutos.

Ya en esos momentos nadie me sacaba del lado del Presidente donde.me instalé para asegurarme que entrase el deporte al debate. Pero se presentó un problema de última hora. La gente con razón exigía que entre la ley de AFPs… presioné y entró la de mecenazgo… mal momento… el hemiciclo pifió. Entonces hubo que negociar con rapidez para que salga todo bien. Agradezco a los congresistas Abugattas y Velasquez Quesquén por su ayuda y comprensión en ese momento. Pactamos que por celeridad (para que nadie se vaya y no perder quorum) y sabiendo cada quien su posición, nos comprometíamos todos los Parlamentarios a no hablar para evitar el debate e ir pronto al voto y así resolver los problemas.

El trabajo de convencimiento debía ser entonces uno a uno. Y se logró. Varios humalistas conscientes cambiaron su voto. El respaldo no fue unánime, pero sí ampliamente mayoritario.

13435565_10154304706463573_912196457624704903_n